El regreso a clases

El sector educativo dominicano, tanto público como privado, se enfrenta al desafio de reanudar las clases ante los efectos de una pandemia global que no aspira a marcharse pronto. Estamos ante un gran reto.

Somos el país que menos invirtió en educación pública entre 1990 y 2009 según datos de Unicef RD y en la última década es poco lo que se ha logrado avanzar a pesar del aumento de los recursos al sector educativo. Tanto la educación básica como la secundaria han caído a niveles alarmantes. Salvo algunos casos de colegios privados, nuestros estudiantes no destacan en ninguna de las áreas del saber en la región.

¿Cómo podemos lograr entonces que más  de  2,173,509 alumnos del sector  público y aproximádamente unos 668,481 del sector privado regresen a clases y tengan acceso a una educación de calidad en medio de una pandemia?

Las autoridades locales han desarrollado un plan que pretende iniciar las clases de manera virtual, apoyado además en el uso de la Radio y la Televisión como elementos de difusión de la enseñanza. También contempla la entrega de computadores y equipos electrónicos tanto a estudiantes como maestros. La propuesta no está mal, pero dado el poco tiempo que se tiene para su implementación, ya que el año escolar está llamado a iniciar el próximo 2 de Noviembre, nos deja muchas dudas.

¿Están esos mas de 70 mil maestros capacitados en el uso correcto de herramientas digitales para la enseñanza? ¿Tenemos como suplir un computador a cada estudiante? ¿Ya eliminamos la desigualdad en el acceso a la internet? ¿Y las tandas de apagones? ¿Qué pasará con los estudiantes de áreas remotas? ¿Cuál es el plan para los estudiantes de Colegios Privados? En fin un sin número de cuestionamientos, que solo el tiempo podrá responder, para bien o para mal.

Si bien es cierto que son muchas las ventajas que se pueden obtener de un modelo de educación a distancia bien implementado, mayores son los retos. Lograr la auto orientación para que cada estudiante pueda mantenerse enfocado, por ejemplo.  Garantizar la inclusión del modelo de prácticas, lo que no se práctica no se aprende. Se necesitan espacios de reflexión colectiva, donde tanto estudiantes como maestros puedan desarrollar sus capacidades colaborativas.

Muchas preguntas aún sin responder. Pero Bueno, no todo es pesimismo.

De esta pandemia estoy seguro que obtendremos lo necesario para hacer que la educación dominicana mejore, o al menos eso espero y que el aprendizaje en línea sea una prioridad en nuestras instituciones.

El papel de nuestros educadores será redefinido y el concepto de aprendizaje levantará el ancla al modelo desfazado que aún tenemos.

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